¿DÓNDE ENCONTRAR AYUDA EN LA BIBLIA?

¿DÓNDE ENCONTRAR AYUDA EN LA BIBLIA?

1. EN TIEMPO DE NACIMIENTO

El niño que nace es un regalo del Creador, formado por Él en el vientre de la madre. La alegría de los padres puede estar mezclada con la ansiedad por los cambios que la nueva vida traerá. En este tiempo se debe dirigir la atención de los padres a Dios como dador de todo bien.

Antes del nacimiento de un niño

Sal. 139:1-18, 23-24

Sal. 91:1-2, 9-12

Sal. 8; Sal. 148

Mc. 10:13-16

Mt. 18:1-6

Is. 41:8-10

Is. 43:1-7

Lc. 1:39-55

 

Ante posibles complicaciones al nacer

Sal. 37:3-7a

Sal. 55:22

Sal. 57:1, 7-10

Sal. 130

Sal. 139:1-8, 23-24

Ro. 8:15-28

1 Co. 10:13

1 Pe. 5:6-7

Ro. 8.28, 31-35, 37-39

Fpl. 4:4-7

Heb. 13:5b-6

 

 

A la hora del parto

Sal. 103:13-18

Sal. 138

Sal. 71:1-8

Sal. 113

Gn. 1:26-28, 31

Lc. 18:15-17

Jn. 16:21

Ro. 8:28-39

1 Co. 10:13

   

 

Después del parto

Sal. 127

Sal. 128

Sal. 78.1-7

Sal. 100

Gn. 21:1-8

1 Sa. 1:19-20

Mc. 10:13-16

1 Sa. 2:1-10

Is. 66:7-14

Lc. 11:11-13

Hch. 2:38-39

 

 

Situaciones especiales

Aborto espontáneo, muerte en el nacimiento, nacimiento prematuro, necesidad de dar en adopción, discapacidad permanente, etc.

Sal. 23

Ro. 11:33-36

1 Sa. 3:18

Job 1:21-22

Is. 43:1-7

Ro. 14:7-9

2 Co. 1:2-7

 

 

Infertilidad

1 Sa. 2:1b-9

Sal. 113

Sal. 130:5-8

Mt. 6:33

2 Co. 12:9

1 Ts. 5:9-11

Gn. 30:1-2

1 Sa. 1:1-11

Is. 55:8-9

   

 

Adopción

Sal. 68:4-6b

Sal. 72:1-4, 18-19

Jn. 19:25-27

Ro. 8:14-17

Gl. 4:4-7

Ef. 1:3-6

  

 

Aborto

Sal. 6:1-9

Sal. 139:13-17

Sal. 36:5-10

Sal. 103:8-18

Jer. 1:4-5

Mc. 10:14

Jn. 10:10

1 Co. 6:19-20

2 Sa. 12:15-23

Job 10:8-12

Pr. 24:11-12

Pr. 31:8

2. EN TIEMPO DE ENFERMEDAD

La visita en tiempo de enfermedad es para recordar a la persona que Cristo ha cargado con todas nuestras enfermedades y debilidades. Bajo esta luz, a los afligidos se les invita a aferrarse a Cristo y a su cruz y salvación, así como entrega en el evangelio y los sacramentos del Bautismo y la Santa Cena.

En tiempos de enfermedad

Sal. 16:1-2, 5, 8-9, 11

Sal. 27:1, 4-5, 7-8, 13-14

Mt. 4:23-24

Ro. 8:26-32, 35-39

Is. 41:10

Lm. 3:22-26

  

 

Enfermedad crónica

Sal. 23

Sal. 31:1-5, 7, 16

Sal. 51:1-12

Sal. 139:1-3, 7-10, 17-18, 23-24

2 Co. 4:16-5:9

2 Co. 12:7-10

2 Co. 1:3-7

 

 

Regreso al hogar luego de un internación

Sal. 28:6-9

Sal. 103:1-12

Ef. 1:3-10

Ro. 5:1-5

 

Acción de gracias por la salud

Sal. 30:1-2, 4-5, 10-12

Sal. 145:1-3, 13-21

Lc. 17:11-17

1 Cr. 16:8-11, 24-25, 34

 

Decisiones antes del fin de la vida

Sal. 25:1-9, 16-21

Sal. 143:1-2, 5-8

Lc. 22:39-43

Ec. 3:1-8

Jn. 11:1-4

Flp. 1:19-26

Ro. 14:7-9

 

 

Para los que cuidan enfermos

Sal. 28:6-9

Sal. 42:1-2, 5-9, 11

Sal. 116:5-9

1 P. 4:8-10

Pr. 6:20

Pr. 23:22

Ro. 12:6-13

 

 

3. EN TIEMPO DE MUERTE

La muerte es la consecuencia inevitable del pecado y, para los no creyentes, es el máximo enemigo. Para los creyentes, en cambio, la muerte es el enemigo derrotado y la puerta del camino a la vida eterna. Sin embargo, el proceso de la muerte puede ser igualmente temible. Se debe consolar en base al perdón de los pecados que nos fue logrado por la muerte de Cristo, y de la esperanza de la resurrección del cuerpo, garantizada por la resurrección de nuestro Señor.

Para el moribundo

Sal. 4:8

Sal. 27:1

Sal. 31:5

Sal. 73:26

Sal. 23

Sal. 90

Sal. 116:1-9, 15-19

Sal. 130:1-5

Sal. 118:17, 19-20

Sal. 121:7-8

Lc. 2:25-32

Jn. 3:16

Jn. 10:14-15

Jn. 10:27-28

Mc. 16:1-7

Jn. 11:25-26

Jn. 20:19-31

Flp. 1:21-23

  

 

Para los deudos

Sal. 23

Sal. 90

Is. 25:6-9

Ro. 6:3-9

Job 19:23-27

Jn. 11:20-27

Jn. 11:20-27

 

 

Para los que no hallan consuelo

Sal. 118:5, 8-9, 13-17

Sal. 13

Jn. 5:24-29

1 Ts. 4:13-18

1 Pe. 5:6-11

   

 

Muerte súbita o accidental

Sal. 18:1-6

Sal. 130

Lm. 3:22-26, 31-33

Jn. 11:20-27

Flp. 4:6-7

   

 

Suicidio

Sal. 34:17-20, 22

Sal. 23

Sal. 46:1-5, 10-11

Jn. 6:37-40

2 Co. 1:3-4

   

 

Homicidio

Sal. 37:7-15, 39-40

Sal. 140

Jn. 10:14-15, 27-30

Lc. 23:33-46

Ro. 12:17-19

   

 

4. EN TIEMPO DE ANGUSTIA ESPIRITUAL

Todo cristiano atraviesa una variedad de problemas, que muchas veces lo llevan a tener sentimientos de temor y ansiedad. En última instancia, la causa de estos miedos es la falta de confianza en la gracia y providencia divina, que pone en orden la creación entera para el bien de los que aman a Dios. Se debe anunciar las confiables promesas de Dios de que nada podrá separarnos de su amor, que es en Cristo Jesús.

Ansiedad y temor

Sal. 4

Sal. 34:3-9, 19, 22

Sal. 118:5-9, 13-14

Sal. 118:5-9, 13-14

Mt. 6:25-34

Ro. 8:28-39

Mc. 4:35-41

Flp. 4:4-7

 

Duda y aflicción espiritual

Sal. 13

Sal. 143:1, 7-12

Sal. 119:65-72

Sal. 130

Jn. 20:24-31

Ro. 5:1-5

Heb. 12:1-3

 
    

 

Soledad

Sal. 68:4-6

Sal. 142

Sal. 38:1-11, 15, 21

Is. 49:13-16

Jn. 14:16-21

Heb. 13:5

2 Ti. 4:16-18

Jos. 1:9

Mc. 15:33-34

2 Re. 6:8-17

1 Re. 19:9-18

Heb. 12:1-2

 

Pensamiento de suicidio

Sal. 22:1-11, 19-26

Sal. 54

Sal. 43

Heb. 13:5-6

Jn. 10:10-15, 27-30

1 Co. 10:13

Mt. 5:3-12

 

 

Desorden mental

Sal. 18:1-6, 28, 30-31

Sal. 22:9-11, 23-24

Sal. 121

Sal. 124

Mt. 11:28-30

Jn. 14:26-27

Ro. 8:35-39

1 Sa. 16:14-23

 

Culpa y vergüenza

Sal. 51:1-12

Sal. 32:1-5

Sal. 25:1-11, 16-20

Mt. 5:3-12

Heb. 12:1-2

Jn. 1:29

Gn. 3:1-15, 21

Jn. 8:1-11

Jn. 3:14-21

2 Co. 5:18-6:2

Col. 1:19-23

1 Pe. 3:13-22

1 Jn. 1:5-9

1 Jn. 2:28

  

 

Odio y amargura

Sal. 73

Sal. 133

Sal. 34:11-22

Sal. 122:6-9

Gn. 50:15-21

Mt. 5:21-24

Ef. 4:26-27, 31-32

Ro. 12:14-21

Gn. 4:1-7

Pr. 14:19

Pr. 19:11

Mt. 18:15-17

1 Co. 13:4-7

1 Ti. 2:8

Heb. 12:12-15

Stg. 1:19-21

1 P. 2:19-25

   

 

Depresión y desaliento

Sal. 42:3-8

Sal. 142

Sal. 130

Sal. 6

2 Co. 12:7-10

Ro. 8:35-39

Is. 40:28-31

Lc. 24:13-35

Lc. 4:14-21

Ro. 8:26-28

1 Pe. 1:3-9

 

 

Reconciliación con otros cristianos

Sal. 124

Sal. 38

Sal. 55

Sal. 133

Gn. 50:15-21

Mt. 5:21-26

Mt. 5:43-48

Lc. 22:24-27

1 Co. 1:10-13

Mt. 18:15-20

Gl. 5:16-26

1 P. 3:8-17

1 Jn. 4:7-11

   

 

Incertidumbre ante grandes cambios o frente al futuro

Sal. 90

Sal. 111

Sal. 33:10-12

Lc. 9:23-26

Heb. 13:8

Ec. 1:9-11

Ec. 12:13-14

Heb. 11:8-10

Ap. 21:1-5

   

 

Impaciencia

Sal. 27

Sal. 37:3-7, 27-28, 39-40

Sal. 119:81-83

Sal. 40:1-4

Sal. 119:89-94

Sal. 119:169-176

Sgt. 5:7-11

Ec. 7:8

Lm. 3:25-26

Is. 40:27-31

Ef. 4:1-2

Heb. 6:10-12

2 Pe. 3:8-9

   

 

Parientes que perdieron la fe

Sal. 53

Sal. 119:41-48

Sal. 115

Sal. 1

Sal. 14

Sal. 67

Sal. 85

Sal. 119:129-136

Ez. 34:11-24

Jn. 6:66-69

1 Ti. 6:3-12

1 P. 3:14-17

Hch. 4:12

Lc. 15:1-7

Lc. 15:11-32

Jn. 8:31-36

2 Ti. 2:14-19

Jud. 17-23

  

 

Ocultismo y aflicciones demoníacas

(Tabla ouija, tarot, astrología, magia, maleficio, música y videos ocultistas, etc.). Los que participan en prácticas de ocultismo y en otras artes satánicas, se convierten en aliados de las fuerzas espirituales que se oponen al único y verdadero Dios. Estas prácticas ponen en peligro el cuerpo, la mente y el alma. La única arma es el nombre de Jesucristo que se invoca en oración. Es fundamental recordar la fe en el Dios Trino (el Credo);y también el don del Santo Bautismo, a través de la confesión y absolución individual. En caso de que se sospeche que haya posesión demoníaca, se recomienda buscar consejo en pastores experimentados.

Sal. 91

Sal. 107:1-2, 10-15

Sal. 143

Sal. 3

Sal. 70

Sal. 141

Dt. 18:9-12

Ef. 6:10-18

Mt. 4:1-11

1 S. 28:7-17

Is. 8:16-20

Mc. 16:15-18

Lc. 10:17-20

Lc. 11:14-23

Hch. 19:18-20

Ro. 8:28-39

Col. 2:8-15

Heb. 4:14-16

1 P. 5:6-11

1 Jn. 4:1-6

 

Adicciones

(Alcohol, drogas, juego, pornografía, internet, etc.). La adicción se convierte en un sustituto de Dios, en la medida que ocupa el centro de la vida de la persona y la somete a una esclavitud de la que no puede liberarse por sí misma. Además, genera frustración y enojo en la familia y amigos, que también necesitan el aliento y consuelo de la palabra de Dios. Se llamará al adicto al arrepentimiento, y se lo invitará a confiar en el amor de Cristo y su evangelio liberador, para que logre vivir la nueva vida que recibió en el Santo Bautismo. En la tarea con la familia, se incentivará la paciencia, la perseverancia, el diálogo apropiado y el perdón; y sobre todas las cosas la plena confianza en la misericordia de Dios, que provee a todas nuestras necesidades.

Sal. 6

Sal. 69:1-5, 16-18

Sal. 70

Sal. 20:1-2

Sal. 31

Sal. 51:1-12

Sal. 55:1, 16-17, 22

Sal. 71:1-5, 12

Sal. 102:1-7, 11-17

Sal. 121

Sal. 130

Sal. 143

Ro. 13:11-14

Ro. 7:15-25

Col. 3:12-17

Pr. 7:6-27

Pr. 23:26-28

Pr. 23:29-33

Lc. 15:11-32

Lc. 21:34-36

Jn. 8:34-36

Ro. 6:1-14

1 Co. 6:9-11

1 Co. 9:24-27

Gl. 5:16-25

Ef. 5:8-21

Col. 3:1-10

 

 

Homosexualidad

Como todo pecado, la lujuria sexual habita en la carne y en la mente, y puede que se manifieste -o no- a través de un comportamiento externo indecente. Los que luchan con la homosexualidad necesitan escuchar la condena de Dios en contra de esta distorsión del regalo de la sexualidad. Se llamará al arrepentimiento y se anunciará el evangelio salvador, el único de vencer el pecado y producir frutos de arrepentimiento. Los familiares del homosexual también necesitan la luz del evangelio.

Sal. 51:1-12

Sal. 32

Sal. 38:1-11, 18, 21

1 Co. 6:9-11, 15-20

2 P. 2:4-10a

Jn. 3:19-21

Gn. 19:1-13

Lv. 18:22

Mt. 11:25-30

Ro. 1:18, 24-27

Ro. 5:20-6:14

1 Co. 10:8-13

1 Ti. 1:5-15

Heb. 4:14-16

1 Jn. 1:5-10

Jud. 5-7, 20-25

 

 

5. PARA EL HOGAR Y LA FAMILIA

El matrimonio, la unión de un hombre y una mujer, refleja la unión mística entre Cristo y su novia, la iglesia. El matrimonio -establecido desde el principio por el Creador- es el fundamento esencial para una sociedad y una iglesia saludable. En medio de un mundo caído y fragmentado, que ignora esta verdad, la iglesia es llamada a sostener y animar a todas las parejas casadas. A los padres cristianos se les entrega la gozosa vocación de criar a sus hijos en la fe y educarlos para un servicio de amor en el mundo. El pecado de padres e hijos enturbia la conciencia sobre el cumplimiento de sus deberes. Por eso se buscará que cada uno reconozca al otro como un don precioso para la familia, y a afirmar a todos en sus diversas vocaciones como hijos bautizados del Padre celestial.

Matrimonio

Sal. 127

Sal. 128

Mc. 10:6-9

Ef. 5:22-33

1 Co. 13:1-13

Gn. 1:25-31

Gn. 2:18-25

Cnt. 2:10-13

Jn. 15:9-12

Ef. 4:25-5:2

Col. 3:12-14

1 P. 2:21-3:7

1 Jn. 4:7-12

  

 

Bendición de un hogar

Lc. 10:5

Sal. 124:8

Lc. 1:46-55

Mt. 7:24-29

Lc. 10:38-42

Jn. 1:9-14

Mt. 2:1-12

Ef. 4:23, 25, 29-32

Sal. 68:6a

Ro. 15:7

Sal. 4:8

Flp. 4:8

Jl. 2:26

Mt. 6:9-13

 

 

Crianza de los hijos

Sal. 103:11-18

Sal. 78:1-7

Sal. 127

Sal. 123

Mc. 10:13-16

Dt. 11:18-21

Dt. 6:4-9

Ef. 6:1-4

Pr. 22:6

Mt. 18:21-35

Lc. 11:11-13

Col. 3:20-21

Heb. 12:5-11

   

 

Ancianos

Sal. 71:17-21

Sal. 90:1-2, 7-10, 14-17

Sal. 27:4-5

Is. 46:3-4

Flp. 4:4-9

2 Co. 12:9-10

Heb. 12:1-3

 

 

Ante un abuso

El cuidado espiritual de un víctima de abuso que sufre daños físicos, emocionales y espirituales, debe caracterizarse por la empatía, la compasión y la paciencia. Debido a que los efectos del abuso pueden persistir, hay necesidad de un cuidado continuo, y restaurar a la persona a una vida de fe y amor. También se recomienda que las cicatrices del abuso reciban ayuda profesional.

Sal. 13

Sal. 31:1-4, 9, 15-16

Sal. 140:1-4, 6, 12-13

Ro. 8:26-30, 37-39

Heb. 4:14-16

Jn. 16:33

1 P. 2:19-24

1 P. 5:6-7

 

Separación y divorcio

Sal. 71:1-3, 20-21, 23-24

Sal. 32:1-7

Sal. 27:1-5, 7-10, 14

Sal. 6:1-4

Flp. 4:6-9

Col. 3:12-15

1 Jn. 4:7-11, 19

Lc. 7:36-50

Jn. 8:3-11

Jn. 15:7-12

Ef. 4:31-5:2

 

 

Restauración de la paz en el hogar

Sal. 28:6.9

Sal. 85:1-2, 7-13

Sal. 25:4-10

Sal. 133

Mt. 5:1-9, 13-16

2 Co. 5:17-19

Is. 26:3-4

Jn. 14:27

Ro. 14:17-19

Ef. 2:11-21

  

 

Mudanza

Sal. 139:1-10

Sal. 91:1-2, 9-12

Sal. 121

Sal. 112:1-7

Mt. 6:19-21, 25-33

Mc. 10:28-30

Pr. 24:3-4

Is. 32:17-18

Is. 46:3-4, 9-10

Mt. 7:24-25

Lc. 2:39-40

Lc. 10:38-42

 

Hijos en transición (adolescencia y juventud)

Suele suceder que los hijos en algún momento salen de la casa, para forjar su propio camino y vocación que Dios ha establecido para ellos. La situación se agrava si la fe del hijo o hija es muy débil, si se vuelve necio, si lleva una vida inmoral, o si directamente niega la fe. Confiar en las eternas promesas que Dios las ha dado a nuestros hijos en el Santo Bautismo y clamar a Él con oraciones de intercesión se vuelve vital para enfrentar este tipo de situaciones.

Sal. 119:9-16

Sal. 28:1-2, 7-9

Sal. 121

Sal. 25:1-10

Sal. 111

Éx. 33:14-17

2 Ti. 3:14-17

Pr. 3:1-7

Ro. 12:1-2

Ro. 6:1-4

Gn. 31:48-49

Mt. 28:20

Lc. 12:22-32

Ro. 8:26-30

Heb. 4:14-16

Stg. 4:13-15

 

Separación por guerra o estado de emergencia

Sal. 91

Sal. 46

Sal. 37:3-7

Sal. 121

Ro. 8:38-39

Jn. 10:27-29

Lm. 3:22-27

Flp. 4:19-20

Col. 1:10-14

2 Ts. 3:3

  

 

6. SOBRE VOCACIÓN Y TRABAJO

La vocación es el lugar o contexto de vida en el que el cristiano es llamado a vivir en la fe en Cristo y en amor hacia los demás. La Tabla de Deberes del Catecismo Menor de Lutero, en su descripción de los diferentes lugares en los que el cristiano sirve a su prójimo, puede ser de gran ayuda para los padres o el pastor en la tarea de orientar en una vocación al creyente. Los cristianos dependen solo de la gracia de Dios en cuanto a su vocación, de modo que pueden servir con alegría bajo la cruz de Cristo. Forjar un entendimiento cristiano sobre la vocación y servicio en la vida de cada uno, es muy importante después a la hora de tratar situaciones y problemas laborales. Aunque trabajar es un don de Dios, el trabajo no es inmune a los estragos del pecado: crisis de la economía, jóvenes egresados sin trabajo, trata de blancas, prostitución, desempleo, competencia, conflictos personales con el patrón o con un compañero, robos, maltrato, discriminación, etc. Se debe animar al creyente a esperar en la palabra de Dios por ayuda y guía.

En búsqueda de una vocación

Sal. 127:1-2

Sal. 145:15-21

Sal. 1

Ec. 2:24-26

Gn. 1:26-28

Gn. 3:15-19

Pr. 6:6-11

Ec. 3:1-8

Ec. 5:5-9

2 Ts. 3:6-12

Sal. 37:5-7

 

 

Nuevo lugar de trabajo

Sal. 104:1-2, 14-15, 23-24, 27-30

Sal. 128

Sal. 16:1-8

Sal. 25:1, 5, 12

Sal 127:1-2

Gn. 2:15-17, 19-20a

Mt. 6:25-33

Dt. 8:1-18

Lc. 12:13-21

Ef. 6:5-8

Flp. 4:4-9

2 Ts. 3:6-12

 

Problemas en el trabajo

Sal. 37:1-11

Sal. 90:1-2, 12-17

Sal. 27

Sal. 124

Mt. 5:44-48

1 P. 3:13-17

Pr. 12:14-20

Ro. 12:14-21

Stg. 3:13-18

1 P. 5:5-22

1 Ti. 6:6-11

 

 

Desempleo

Sal. 37:3-7, 23-24, 39-40

Sal. 34:1-10

Sal. 13

Sal. 27:1, 5, 14

Sal. 33:13-22

Flp. 4:11-13, 19-20

Heb. 13:5-6

1 Ti. 6:6-8

Mt. 6:25-34

Mt. 7:7-11

Gn. 22:1-14

 

 

Jubilación

Sal. 71:17-19

Sal. 27:4-5

Sal. 92:1, 4, 12-15

Is. 46:3-4

Flp. 3:12-14

Ec. 3:1-8

Lc. 2:25-40

Col. 3:12-17

 

 

7. EN TIEMPO DE CELEBRACIÓN

Para los cristianos la celebración de aniversarios, bautismos, bodas, reuniones familiares, graduaciones, etc., gira en torno al eterno amor y misericordia de Dios en Jesucristo. Se recuerda el pasado para identificar las bendiciones de gracia que las que Dios marcó el camino, y para ofrecerle gracias y alabanzas, porque nuestro Padre celestial siempre escucha y responde las oraciones de sus hijos, tanto en tiempos de alegría como de tristeza. Si bien los cristianos vivimos bajo la cruz de Cristo (sufrimientos, angustias, dificultades), igualmente somos rescatados y liberados en el momento y el modo que el Señor decide. Por eso su pueblo debe reconocer su amor en gratitud, encomendar el futuro al Señor y confiar solamente en Él.

Cumpleaños

Sal. 100

Sal. 139:1-6, 13-17

Sal. 90:1-2, 10a, 12, 14, 16-17

Sal. 103

Ec. 11:5. 8-9

Ec. 12:1

Is. 46:3-4, 8a, 9

Flp. 4:4-7

1 Ts. 5:16-18

   

 

Aniversarios

Sal. 67:1-7

Sal. 118:1-4, 25-29

Sal. 36:5-10

Sal. 128

Sal. 150

Gn. 2:18-24

Is. 12:2-6

Lc. 1:46-55

Jn. 15:1-5

1 Co. 1:13

Ef. 3:14-21

Ef. 5:21-33

 

Aniversario de Bautismo

Sal. 84

Sal. 118:1-4, 14-16, 19-21, 26-29

Sal. 1

Sal. 100

Sal. 135:1-4, 13-14, 19-21

Ro. 6:3-11

Jn. 3:1-8

Gl. 3:26-29

Ef. 4:1-6

Mt. 28:16-20

Jer. 17:7-8

 

Ez. 36:24-28

Mc. 16:15-16

Ro. 8:14-17

Ef. 1:13-14

Col. 2:9-15

Col. 3:1-10

1 P. 2:2-3

 

 

Celebración de los quince años

Sal. 16:5-11

Sal. 23

Sal. 27

Sal. 38

Sal. 122

1 Ti. 4:12

1 Jn. 4:7-21

Mt. 5:13-16

Mt. 19:16-26

Mt. 25:1-13

  

 

Por una oración respondida

Sal. 28:6-9

Sal. 116:1-2, 17-19

Lc. 17:11-19

Jon. 2:2, 7-9

Mt. 7:7-11

Lc. 11:5-13

Jn. 14:13-14

Flp. 4:4-7

1 Ts. 5:16-18

1 Jn. 5:13-15

  

 

Compromiso matrimonial

Sal. 145:1-5, 18-21

Sal. 127

Sal. 67

Gn. 1:26-28

Cnt. 2:10-13a, 16a

1 Jn. 4:7-16

1 Co. 13:1-13

Mc. 10:6-9

Mt. 7:24-27

Col. 3:12-19

Jn. 15:9-12

 

 

En la recepción o festejo de bodas

Sal. 128

Sal. 98:1-6

Sal. 96:1-6

Sal. 100

Jn. 15:9

Heb. 13:20-21

Zac. 3:14, 17

Jn. 2:1-12

1 Co. 13:13

Flp. 4:4-7

1 Ts. 5:16-18

 

 

Reuniones familiares y otras celebraciones

Sal. 68:4-6, 19, 35

Sal. 147:1, 12-15, 19-20

Sal. 78:1-7

Sal. 90:1-2, 14-17

Sal. 111

Sal. 121

Sal. 133

Jos. 24:14-15

Jn. 15:8-12

Ef. 3:14-21

3 Jn. 4

 

 

Aniversario o renovación de votos del matrimonio

Sal. 128

Gn. 2:18-24

Col. 3:12-14

Mt. 7:24-29

 

Graduación

Sal. 25:1-2, 10-14

Sal. 111:1-4, 7-10

Sal. 86:8-13

Pr. 3:13-23

Mt. 6:25-33

2 Ti. 1:3-7

1 Re. 3:10-15

1 Co. 1:20-25

Ef. 5:15-20

Stg. 3:17-18

  

 

 

8. SITUACIONES VARIAS

Nota: Los que sufren pobreza, hambre o alguna clase de abandono, con frecuencia temen el futuro, o bien pueden padecer la tentación de enojarse con Dios. Juntamente con la Palabra de Dios, se alentará a la congregación a alcanzar con su caridad (obras de misericordia) a los que tienen una necesidad temporal genuina.

El pobre, hambriento o abandonado

Sal. 34:1-3, 8-10, 15, 17-19

Sal. 142

Sal. 23

Is. 43:1-3a

Flp. 4:11-13

Mt. 25:31-46

Stg. 5:7-11

 

 

Los que están en prisión

Sal. 130

Sal. 23

Sal. 25:1-7

Sal. 121

Sal. 146:5-10

1 Jn. 1:5-2:2

1 P. 5:6-11

Lc. 23:39-43

Gn. 39

Ro. 8:28-39

Heb. 13:1-3

Mt. 11:25-30

 

En tiempos de catástrofe o desastre natural

(Incendio, inundación, terremoto, accidente aéreo, ataque terrorista, epidemia, plaga, etc.)

Sal. 77:1-2, 7-15

Sal. 46

Sal. 31:1-5

Sal. 91

2 Co. 4:17-18

1 P. 4:12-13

Dt. 33:25-27

Is. 45:1-12

Mt. 24:1-12

Lc. 13:1-5

Ro. 8:14-24

2 Co. 12:9

1 P. 1:3-9

2 P. 3:1-13

  

 

Personas extraviadas o desaparecidas

Sal. 27

Sal. 121

Sal. 31:9, 17, 23-24

Is. 53:4-6

Ro. 8:31-39

Is. 40:25-31

Is. 43:1-3

Jn. 14:1-6

2 Co. 4:6-9

   

 

Víctimas de la violencia (asalto, violación, maltrato físico)

Sal. 34:1-8

Sal. 139:7-12

Sal. 36

Sal. 43

Sal. 51:7-8, 10.12

Sal. 86

Is. 41:10-13

1 P. 5:6-11

Jer. 29:11-14

2 Co. 4:16-18

Heb. 13:5-6

 

 

Persecución o censura a los cristianos

Sal. 31:9-10, 14-16, 19-20

Sal. 69:6-12, 16-18

Sal. 35

Sal. 71

Sal. 119:81-88

Sal. 143

1 R. 19:1-2, 9-18

Hch. 4:23-31

Hch. 7:2a, 52-60

Mt. 5:11-12

Mt. 5:43-48

Jn. 15:18-21

Jn. 16:33

Flp. 1:12-14, 27-30

2 Ti. 4:14-18

Heb. 11:31-40

1 P. 4:12-14, 16